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sábado, enero 02, 2010

felisa me muero

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el tren que tenía que tomar de vizag al lago chilica se retrasó un poco, digamos unas 5 horas. en vez de partir a las 23.40, salió a las 4 y media casi. 5 horas de esperar sentada en una estación. debía llegar a las 5.30 a balugaon para agarrar un ferry a las 6 am para satapada, cosa que como se imaginarán no fue posible.
llegué a balugaon tipo mediodía, me fui igual a la ferry station y me tomé un barco a un templo en medio del lago, nomás para navegar. a las 4 pm supuestamente pasaba un tren que en 3 horas me llevaría a puri. 15.50 estoy en la estación, pasa una hora, pasa otra, a las 6 finalmente pasa el tren. pregunto a que hora llega a puri, un pibe me dice que llega 22.30, yo digo no es posible si son tres horas nomás, que feo llegar tan tarde y justo la noche de año nuevo. 23 horas y aún en el tren, parece que vamos para atrás, yo no puedo más de cansancio. casi me pongo a llorar cuando llegamos, caminar un poco, no rickshaw my friend, caminar un poco más, voy a un hotel, está lleno, voy a otro, lleno también, tengo todas las fichas puestas en el tercero, vamos que hay lugar, un jardín precioso con westerns celebrando el año nuevo, una cama en el dormi, dejo la mochila y bajo, 23.45, happy new year.


más fotos, acá.

miércoles, diciembre 30, 2009

llego tarde

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que siempre llego tarde no es novedad. pero les juro que no es a propósito, ni de colgada. es que en general, siempre quiero hacer más cosas que las que tiempo permite, y así voy arrastrando minutos en el debe que se acumulan inexorablemente. sin embargo, creánme que hay veces que no es mi culpa, es el destino que conjura en mi contra.
hoy me fui al valle de araku, en el norte de el estado de andra pradesh. la gracia de ir ahí es justamente el viaje por las montañas, en los 120 km de recorrido se cruzan más de 50 túneles. tomé un tren a las 6.45, digamos que llegué a tiempo pero tarde para pescar una ventanilla, bajé casi a las 12 en un apeadero sin estación, fui al museo, recorrí las 3 cuadras del pueblo, tomé 3 chais, comí muchas porquerías y me dispuse a hacer tiempo hasta las 15.30 que pasa el único tren de regreso.
15.15 me encontraba sentada en el borde de la vía, esperando el tren. no hay nadie más, excepto unos cuervos merendando algo que murió bajo las ruedas. pasa un señor que me mira fijo, lo saludo, se para a charlar en telogu, que es el idioma local. chapurreamos ambos en hindi, le digo que espero el tren a vizag, que si pasa a las 15.30 que ya casi son. dice que pasa a las 4, pero que no parará ahí, que tengo que ir a la estación que queda a un km. otro que pasaba confirma lo que dice el primero pero no el horario, que pasa a las 15.40, me dicen que camine por las vías hasta la estación, que mejor por el costado, que mejor me tome un rickshaw porque no voy a llegar.
15.30 me encamino rauda y a regañadientes hacia la ruta a tomar un rickshaw, railway station, hay rickshaws compartidos, cuatro rupias, bueh, no era tanto, vamos con otros tres.
uno se baja a medio camino, paga con parsimonia; seguimos viaje, se bajan los otros dos, que no tenemos cambio, yo sufro, hacemos dos metros más y me dice: railway station, le doy 5, me pide 1, las monedas de 1 no abundan y las de 2 rupias sí, rebusco en el monedero, son todas de dos, le doy dos de ellas y me da los cinco, tengo la mitad del monedero en la mano, miro al andén y el tren está ahí pero no quieto, el tren se mueve, yo corro con el monedero y la botella de agua en una mano, y el resto del monedero y mi cartera aún abierta y a punto de rebalsar en la otra, corro y noto cuán estirada está mi ropa interior (quise recambiar mis corpiños pero los de acá son horribles), el tren va cada vez más rápido, mis pantalones se caen también descaradamente, quisiera creer que es porque estoy más flaca y no porque están sucios, temo que me voy a quedar en bolas y no metafóricamente, entro en la estación, uno me dice "run, run", me siento forest, sigo corriendo con todo absolutamente todo a punto de caer pero el tren, el tren es de esos altos o más bien el andén de esos bajos, o sea que hay que trepar tres escalones y bien agarrado de los estribos para subir, en dramática desesperación tiro la botella de agua adentro del vagón para tener al menos media mano libre y me subo, me subo, me subí, que loca que estoy pero que contenta, me siento en el estribo a disfrutar de la vista.
(las fotos, la próxima)

miércoles, noviembre 12, 2008

el viaje

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-pequeñas pinceladas sobre el trayecto retiro - tucumán-

a toda máquina avanza la formación, rechinando, domando la herrumbre adormecida en los rieles. el calor se solidifica sobre las pieles formando una masa en contacto con el polvo que entra a raudales por las ventanas. una particular densidad de niños conforma el pasaje. pies descalzos, mocos, galletitas, chillidos, gemidos, berridos cortan la monotonía del traqueteo trenístico. todo es felicidad, todo es expectativa.
pero las máquinas cada tanto se rebelan y un gruñido señala que hasta aquí llegamos. agoreros pronósticos indican que nos detendremos dos horas.

al final no fue tan terrible, no más de 30 minutos, excepto para la señora que se quedo abajo del tren intentando comprar vaya uno a saber qué.

paramos en la mitad del camino. todos bajan como en estampida, corren, se amontonan, se apresuran. el tren se demora más de lo previsto. y ahora sucede lo contrario: todos parados a su lado, expectantes.
al sonido del silbato, obedientes, subimos otra vez a la rugiente lata de sardinas.

cada puerta del pasillo tienen una ventana circular. a cada lado de la ventana, un hombre joven, un hombre viejo. el retrato de dorian gray.

de pronto tengo la extraña sensación de que el tren va para el otro lado, que voy al revés, al contrario de todo, que no voy, que vuelvo, que siempre estoy volviendo.

miércoles, agosto 13, 2008

vamos a villars, mi amor

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si alguien me hubiera dicho que este año viajaría tanto, no lo hubiera creído. tampoco es que estoy acumulando millas; la cosa es de corto alcance pero de grandes gratificaciones. en la hermosa aventura patricense viajé en zorra y conocí el trabajo de los amigos del belgrano, un grupo de fanáticos de los trenes que labura para mantener transitables las vías de ese ramal.

charla va, mate viene, hablamos de villars, que está 100 km de baires. y hablando de villars, salió esto en lo cual aún estoy (estamos) trabajando. claramente, es muy difícil -casi imposible- comunicar algo que no se conoce. así que la visita a villars era una deuda pendiente y finalmente la saldé. fui ya dos veces, y podría asegurar que iré muchas más.

de lejos pareciera que está todo dormido y sin embargo, de cerca, el entusiasmo te envuelve. se está armando el museo ferroviario y la vía que llega hasta plomers está impecable. son ellos, que están laburando a pulmón, que cada fin de semana ponen el hombro y el alma.
la verdad es que no tengo mucho para decir, porque es difícil poner en palabras la paz, el verde, el silencio... veanlo!





jueves, junio 12, 2008

pasa en el teatro, pasa en la vida

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resulta que me fui a pasar el finde a patricios, un pueblo a 260 km al oeste de baires donde habia un festival de teatro comunitario. fuimos con un grupete en una motor home y estuvo más que lindísimo.
el pueblo, hermoso. es super chiquito, tendrá 5x7 cuadras, casas chorizo de ladrillo, de esas con galería; perros amistosos, calles de arena y una estación preciosa por donde el tren no pasa hace muchos años. en ese entonces llegó a tener 6000 habitantes; hoy quedan 600.
quizá porque estaba nublado, quizá por el ocre crujiente de las hojas de plátano que alfombraba todas las calles, de a ratos me parecía estar caminado en una postal sepia. había en el aire un perfume a nostalgia, a lo que fue, a lo que pudo haber sido. patricios tiene algo de dormido, algo de abandonado... y sin embargo su gente tiene una energía tremenda.
a fines de 2002, junto con la concepción del "arte como transformador social", surgió en ellos la idea del teatro comunitario y la compañía Patricios Unido de Pie. hoy está integrada por más de 50 de vecinos-actores, entre 3 meses y 82 años. ¡imagínense que un 10% de la población de Patricios actúa en la obra!
por lo que averigué, son parte del movimiento pueblos que laten, que vincula varios pueblos rurales de la provincia de buenos aires que buscan alternativas para el desarrollo comunitario con prácticas de resistencia colectiva y creativa.
este fin de semana vimos tres obras de teatro: dos de la compañia de patricios y otra del vecino 9 de julio, cabecera del municipio homónimo, además de un grupo de danza del iuna, repartidos en sábado y domingo.
la noche del sábado, tras el teatro y la danza, se armó fiesta popular. cantamos muchiiiiisimo y bailamos ídem!
el domingo, hubo asado y teatro en la mismísima estación de tren, que en septiembre cumplirá 100 años*.
las obras son geniales, conmovedoras, divertidas... con humor y canciones meten el dedo en la llaga: la memoria, la injusticia, la desidia estatal... creo que no fui la única que no sólo lloró y rió a carcajadas, sino que además se quedó pensando en esa realidad tan ajena a la vida en la gran ciudad.
tan a gusto estuve, que el domingo antes de irnos, cuando fuimos a despedirnos a casa de don raúl -87 años, la memoria del pueblo hecha persona, hoy encargado del museo ferroviario-, me olvidé la cartera íntegra con la billetera, el móvil, el dni, la tarjeta de débito, la cámara de fotos... todo! y recién me di cuenta a 100 km de ahí, cuando ya estábamos demasiado lejos como para volver.
no sé si ponerme un cartel de boluda total y embocarme un helado en la frente, o creer que el destino quiere llevarme de regreso a patricios... quién sabe!
de todos modos, si alguien quiere ir este fin de semana, que avise!

cuando recupere la cámara, subiré las fotos. y les cuento la historia de las zorras.
*esténse alerta, porque habrá fiesta.