domingo, julio 18, 2010

montañas, turistas y luces de neón

1

el tren me deposita en guilin dos horas más tarde de lo previsto, y jonathan me está esperando, paradito sobre un montículo escudriñando la manada de gente que sale de la estación, el pelo atado como siempre, la mochila lista al lado. nos damos un abrazo mientras aún tengo la mochila puesta y otro sin la mochila. es rara la primera impresión, sin dudas, hay que reconocerse en el sentido más literal de la palabra. cruzamos dos palabras acerca del viaje en tren, del mío y del suyo la noche anterior, compartimos un beedie, los mismos que yo le mandé desde calcuta a francia tres meses atrás, y decidimos seguir viaje a yangshuo.
bueno, él lo propone y yo estoy tan libre como hoja en el viento y tengo casi tanta idea de la china como mi verdulera de buenos aires, así que escucho y obedezco.
el bus sale de ahí mismo, es tan loco volvernos a ver después de tanto tiempo y así como si nada, hola que tal, seguimos de viaje como si nos hubiéramos visto ayer, como si no hubieran pasado 7 meses en el medio, las dos horas de viaje se nos pasan volando.
el paisaje de yangshuo es idéntico a vang vieng, las mismas montañas excepto que acá el río no es marrón sino transparente azulverdoso y que hay una cantidad asquerosa de restaurantes, hoteles, regalerías y luces de neón. no hay ciudad chica en china, parece, todo es grande, enorme, colorido, como una sobredosis western, como una exageración abusiva. es como florida en hora pico pero con turistas, especialmente chinos. parece que son las vacaciones.
al día siguiente ponemos el despertador a las 8, arrancamos a las 9 pasadas, tipo 10 alquilamos bicis y salimos río arriba vamos pedaleando por un senderito arbolado de sombra que casi todo el tiempo bordea el río, encantador. hace calor, mucho, ya sabemos que es así, transpiramos, paramos a sacar fotos.
llegamos a una especie de dead end cerca del río, no hay modo de avanzar con las bicis, debemos dar la vuelta. agarramos para el otro lado, pasamos por un pueblo, hay gente trabajando en los campos. los pueblos son de cemento, es curioso como uno espera que los pueblos, los villages sean de determinado modo, en laos las casas eran de bambu y madera, en india de adobe con techo de paja, en china son de cemento. jonathan me dice que quizás sea esta la china rural, y que nosotros estamos esperando encontrar un ideal romantico de village que ya no existe. temo que tiene razón.

viajar en tren

1

el tren corre silencioso, voy de kunming a guilin, 18 horas de viaje. todo es primoroso aquí, aún en la clase más barata llamada literalmente "asientos duros".
hay aire acondicionado, doble cortina de tela en la ventanas, los asientos llevan fundas de jackard y una sobrefunda a la altura de la cabeza bordada. hay música funcional también, clásica ahora: están pasando danubio azul.
hay un empleado del tren por vagón y un dispenser de agua caliente para el té. pasa un señor con una pava gigante ofreciendo agua caliente, todos alargan sus termitos. pasan también dos carritos ofreciendo comida y bebidas, es lo más cercano a los vendedores ambulantes que veré. el verde se cuela por la ventana sin pedir permiso, colinas y colinitas, el aire tiene una diafanía inesperada. todos todos todos los campos están sembrados. no queda un milímetro cuadrado sin plantar. cruzamos varios puentes, intermitentemente detrás de las colinas asoma un largo enorme. es una represa hidroeléctrica, ahí se ven las chimeneas humeando al final del lago.
ya es de noche, los asientos son lindos pero incómodos, todavía quedan 14 horas de viaje. los chinos son ruidosos, mucho. gritan, escupen por todos lados y comen de un modo horrible, ruidoso, con la boca abierta, sorbiendo la comida, lo que sea, fideos, arroz, sopa. soy la única turista en el tren pero no existen aquí las miradas punzantes de los trenes indios.
en 14 horas me voy a encontrar con jonathan después de 7 meses. pienso cómo será viajar con él en estos trenes, en estos escenarios, después de los de la india. estoy agotada y aún así no me duermo.



n de la r, o sea, p: estoy pudiendo postear en blogger pero no cambiar la plantilla, así que el clima y el mapa seguirán indicando laos.
picasa no anda para subir las fotos, pero flickr sí, aunque es más complicado. si quieren ver las pocas que subí, click acá..

lunes, julio 12, 2010

internet prestada, walmart y la realidad paralela

1

8 y media de la mañana, estoy en la estación de buses de kunming. no tengo ni la menor dea de donde ir, me viene bien hacer tiempo a ver si me responde algún couch surfer. en pantalla gigante están pasando una película épica, quizás sea el tigre y el dragón, la terminal es muy moderna. la música está muy fuerte y me atormenta un poco.
salgo a buscar internet. cruzo a un centro comercial enorme que se parece más a una galería del once que a un shopping, y con la pc abierta en mano y la mochila en la espalda, empiezo a caminar buscando wifi. encuentro señal, pero no anda. finalmente paro en un negocio con pc, donde la vendedora estaba chateando por msn. trato de hacerle enteder a la chica que busco internet, al final llaman a otra de otro local que habla un poco de inglés. le digo que preciso y me lleva a su local, 5 metros más adelante en la sucesión infinita de escaparates idénticos. se llama angela, tiene 25 años y la habían rebotado en su intento para ser profesora de inglés. no los culpo, hablaba bastante mal, pero mejor que yo chino sin dudas. me presta su pc, me habían confirmado un couch, excelente.
angela me da té, me muestra fotos, habla con mi host para que me dé indicaciones y me anota la dirección en mi libretita para mostrársela al chofer. me fui deseando que si alguna vez viaja, alguien haga lo mismo por ella.
cuarenta minutos en bondi, edificios, edificios, edificios. complejo habitacional tras complejo habitacional, prolijos monstruos de colorido cemento, autopistas, avenidas, motos, autos, bocinas, gente. me malacostumbré en laos al silencio, a la ausencia de autos y a las casas de madera.
todo es gigante y anónimo, correcto e impersonal. bajo donde el chofer me indica, llamo a mi host, jinpeng, a los dos minutos me viene a buscar, un amor. su casa es preciosa pero tiene la mugre de dos nerds solitarios. no me molesta, no la pienso limpiar (aunque quizas el desagüe del baño, odio nadar en una pileta de pelos ajenos).
debería ir a averiguar por el tren, no me queda claro cuan lejos es la estación, pero si queda cerca de la de buses iré mañana. jinpeng es simpático y entusiasta, se irá de viaje el lunes a tailandia si es que se decide a comprar el pasaje, no le entiendo todo lo que dice pero me cae bien.
la tarde se pasa entre charla, lavar ropa e internetear, confirmo que no anda facebook, lo cual mucho no me jode, pero blogger y picasa, eso sí que me complica. parece que con un proxy, que no sé ni que es, se puede zafar, tengo que revisarlo.
vamos al supermercado, este área parece muy cheta, hay un teatro gigante y un centro de convenciones, vamos a walmart. cuántas cosas raras! abuso de jinpeng como guía, cada dos pasos le pregunto: qué es esto?
las cosas son caras, mucho más de lo que pensaba, me da la impresión de que los precios son los mismos que en argentina, me veo mal con la guita.
en el camino de regreso pasamos por un parque, que es como un calco del paseito que hay junto a las vías en la primera cuadra de juan b justo en palermo, justo frente a la mezquita. hay muchas señoras bailando danzas típicas, es bonito verlas.
le pregunto a jinpeng que hace los sábados a la noche: usa la internet. bien.
con el pronóstico de noche corta, cocino unos vegetales que salen muy ricos, me encuentro en gtalk con jonathan, quien fue mi compañero de viaje por casi dos meses en india y lo será ahora en lo que queda de asia por vaya uno a saber cuánto tiempo, básicamente el que nos aguantemos mutuamente. él está en shanghai, definimos el punto de encuentro: ambos iremos a guilin, son 24 horas para él y 18 para mí en tren. de algún modo siento que hasta que no nos encontremos no habrá empezado este viaje, por ahora sigo en el limbo. él es quien ha hecho las averiguaciones previas y yo confío.
el domingo me levanto temprano, lavo más ropa, desayuno, escribo, chateo, llega el mediodía y también la tarde, como me cuesta arrancar. voy a comprar el pasaje, resulta que la estación de tren es acá nomás, voy en bus de puro ignorante pero vuelvo caminando. nuevamente voy con un machete escrito por mi host que dice para donde y cuando quiero el boleto. es como ser muda, voy mostrando el papel hasta que consigo el ticket. mañana lunes a las 18.22, arribo a guilin a la una menos cuarto. asiento duro, así se llama la clase de mi boleto. prometedor.
en el camino de regreso, entro por una calle paralela, un mundo parelelo. primero un callejón que se angosta, luego un mercado, luego un puente peatonal sobre las vías. como en los cuadros de sabina en la insoportable levedad del ser, ahí nomás, rascando un poco la superficie, emerge otra realidad. una realidad más parecida a la realidad, lejos del brillo de las luces de neón, de vecinos en la vereda jugando a las cartas, de mercados al aire libre, de perros feos y bicis desvencijadas. de cartoneros y gallinas, de edificios no tan prístinos, de paredes descascaradas, de miradas turbias, de rayuelas en el piso, de restaurantes pegajosos y de callejones sombríos.
cuanto me alegré de ver eso! fue como si comprobara que había vida en la luna. hay vida en kunming!

viernes, julio 09, 2010

de acá a la china

0

estoy en china. el bus desde udomxai, mi último stop en laos esta mañana, zigzagueó una vez más entre montañas verdes y caseríos de bambú, hasta que de pronto, unos edificios enormes naranjas, amarillos y rosados irrumpieron en el bucólico paisaje, desubicadísmos.
ah, la cercanía al borde chino es indiscutible.
cruzamos el borde laosiano, una ventanilla polvorienta para recibir el sello final: un mes exacto en laos, todo lo que visa permitía. el edificio chino, un gigante con forma de pagoda y jardines ornamentales. subo la escalera, mochila al hombro, para pasar por migraciones. ante mí un salón blanco inamculado con brillantes pisos de porcelanato. ha llegado la hora, doy el paso triunfal con tanta suerte que se me engancha la ojota en el umbral mínimo y aterrizo de trompa en el suelo sin escalas. bueno, lo de triunfal te lo debo.
el tipo me hace bastantes preguntas, no creo que vean pasaportes argentinos muy seguido, me pregunta si tengo otra identificación, le doy la cédula, dice ok, me estampa el sello y adentro, voy rengueando con mi ojota rota y preocupada por este primer indicio.
volvemos a subir al bus hasta mengla, la ciudad más grande cerca del borde, la ruta está impecable, nada que ver con las laosianas que son un suplicio de piedra y barro.
no tengo idea donde iré luego, las distancias son infinitas y los pasajes, caros.
en la terminal trato de preguntar para donde hay buses, salen a llamar a un señor que tiene un kiosco-frutería-casa de cambio, que parece que es el único que habla inglés.
al final me decido por kunming, hay un bus a las 7, cuesta más de 8 veces mi presupuesto diario. si la tendencia sigue así, voy a estar jodida.
tengo que buscar un banco, camino con la mochila, por suerte acá no hace tanto calor, todo es tan colorido y western que me hace acordar a bangkok, pero acá ni siquiera hay puesto de comida callejeros. tres cajeros y la tarjeta no anda, esto no es buena señal, tendré que cambiar dólares con el amigo polirrubro.
es un señor muy simpático, me hace las preguntas de rigor, que de donde soy, de donde vengo, cuantos años tengo, si estoy casada, porqué no estoy casada a mi edad, etc, etc. tiene una hija preciosa que está jugando con un montón de cartas, tres o cuatro mazos de cartas de póker, tratando de meterlos en sus respectivas cajas que evidentemente son menos que los que debería haber, porque la enana presiona y presiona para que cierren, hasta que me da la caja para que meta aún más cartas y la haga cerrar.
me quedo sentada ahí un rato, cantando para la niña, el polirrubro va y viene gual que su mujer, que atiende la frutería esta y otro puesto a 20 metros justo en la entrada de la terminal.
naturaleza llama, voy a una estación de servicio que está enfrente. dos puertas idénticas, dos ideogramas distintos, ni la menor pista de cual es damas y cual caballeros. bienvenida a china.
una voz desde atrás me rescata, me indican cual es el de mujeres, primera lección aprendida.
me siento cerca de la puerta de la terminal con la netbook, pesco una señal de wifi, confirmado que facebook y blogger no andan, parece que tampoco nada que termine en blogspot, amiguis bloggers los leeré en otro momento, hice bien en mandarle ayer a kika la habilitación para que cuelgue mis posteos por mí. la nena juega al lado mío, hace unos miniavioncitos de papel, jugamos con ellos. la madre se me acerca con un puñado de frutas en la mano, me habla y me sonríe, ojalá pudiera entender que me dice, le digo lo único que aprendí hasta ahora, xie xie, gracias. en veinte minutos sale el bus, se acerca otra vez y me da un choclo, me hace señas de que es algo para comer, me da mucha ternura, no sé como agradecerle más que esas dos palabritas que me parecen tan poco.



(al final encontré un modo de usar blogger, pero para subir las fotos no todavía. paciencia china!)

jueves, julio 08, 2010

limbo

2

esta es mi última noche en laos. y lejos de ser un final, es el punto de partida para una nueva aventura.
en unas horas estaré cruzando la frontera china, otra vez todo nuevo, el lenguaje, el alfabeto, los carteles incomprensibles, la cultura, los gestos, la comida, las costumbres, las ropas, las ciudades, el clima, los paisajes.
en algún punto siento que el "traveler friendly" sudeste asiático fue una especie de limbo viajero, una vacación, un recreo entre dos experiencias monstruo: india y china, y aunque china es aún más grande, los tiempos están más acotados desde el vamos por la visa.
no voy a negar que tengo un poco de miedo, ese miedo de cuando somos chicos, de no querer mirar pero espiar entre los dedos, ese miedo que te frunce un poco el estómago pero te impulsa a seguir un poco más. el miedo de cuando te llama el chico que te gusta y tenés tantas ganas de hablarle que no querés atender.
alucino que detrás de la frontera hay un luchador de sumo gigante esperándome, o unos mafiosos con nunchakus, o las tortugas ninja, quien te dice. sin embargo, en el fondo sé que todo va a salir bien.
para variar, no tengo lonely planet ni idea de donde voy a ir. tengo un mapa al menos, y una dirección: tengo que llegar a la frontera con mongolia.
hasta entonces, la más pura y excitante incertidumbre.
no me canso de pensarlo: este viaje tiene vida propia, y me eligió como compañera.
yo simplemente lo sigo adonde va.


pd: parece que en china no funciona ni blogger, ni facebook, ni picasa.
estamos jodidos!

el típico gusto francés

0

resulta que no hay bus directo al borde chino, tengo que ir primero a udomxai, 4 horas, y de ahí agarrar algo a boten, otras 3 o 4 horas. sale una minivan a las 11 am, el tipo me dice que sí se puede llegar a boten el mismo día, cruzo los dedos. esto lo debería hacer el 8, o sea pasado mañana, me da tiempo de ir muang non koi (o algo así), pasar la noche, volver acá, pasar otra noche y viajar al día siguiente. la gracia de este lugar, además del viaje en bote, es que no hay luz excepto por 4 horas al día y se me hace agua la boca al pensar en tantas estrellas. voy a averiguar entonces por el bote, hay uno a las 11, no compro el pasaje de rebelde nomás, tengo que volver a armar la mochila.
cuando estoy por salir me cruzo con emile que recién se levanta, le digo que me voy a tomar el bote, me dice que se irá esta misma noche. le doy la lonely planet de laos en español, yo para que la quiero, es gracioso como yo viajé por india con una lp en francés y ahora él lo hará en laos con una español. se va un momento, regresa con una botella de vino en la mano, me dice ayer me dijiste que querías un vino francés. eso sí que no me lo esperaba, le digo que es una lástima que no lo podamos compartir, dice que sí, yo le digo que el universo es circular, que me ha dado mucho gusto conocerlo, que suerte en su búsqueda y que tengo la certeza de que nos volveremos a encontrar. nos damos un abrazo y me voy, son menos cuarto, aparentemente el barco siempre se retrasa porque no sale hasta que se llena, o hasta que hay suficiente gente para que sea rentable.
mientras cruzo el puente hay dos enanos hermosos que me saludan, me pongo a sacarles fotos, hacen caras y gestos, las quieren ver. sigo caminando, se me rompen por enésima vez los jootis, otra vez se despega la suela en la parte de adelante. llego al embarcadero, o más bien arriba, donde venden los boletos, son 11 menos 5, el tipo me dice que el bote ya salió porque estaba lleno, que vuelva a las dos. y aunque me hace ilusión navegar por el río aunque sea una hora, la idea de quedarme acá sin ir a ningún lado tampoco me disgusta.
de todos modos, a las 2 vuelvo al embarcadero, hay nomás un inglesito esperando, ya veo que el barco no sale. nos dicen que esperemos a las 3 o 3.30, que viene un bus de luang prabang, a ver si trae gente que quiera viajar también. evidentemente el barco no saldrá a mneos de que paguemos por el equivalente de 10 pasajeros, y eso no está en mi presupuesto. está nublado desde la mañana, y mientras esperamos se larga a llover. bueno, no habrá estrellas en la noche entonces, tampoco me entusiasma mucho la idea de llegar a las 5 de la tarde y me viene bien ahorrarme los 40000 kips del pasaje.
en el camino de vuelta al hotel me río pensando en que este viaje tiene vida propia. yo sólo me dejo llevar, si no me toca ir a muang non koi será porque debo quedarme acá.
llueve otra vez, tengo que hacer otra vez el check in, me cambio a un bungalow cuyo balcón tiene vista al río, impecable. charlo con otros huéspedes, hay un español de unos 50 y tantos, llegan soraya y gabor, una española y un húngaro que conocí en el viaje de vientiane a luang prabang, me caen superbien, qué casualidad, todos vamos por las mismas rutas parece.
llega emile, compartimos un dolor de cabeza y un café lao asquerosamente dulce, pasamos lo que queda de la tarde mirando la lluvia, escuchando a yann tiersen, hablando un poco y frotándonos la frente con tiger balm para combatir el dolor.
al final sí tendremos oportunidad de compartir el vino, lo abrimos en el balcón de mi bungalow, el vaso de lata no le hace justicia, las montañas se diluyen en reflejos rosados.
vamos a cenar al restaurant indio con nuestra botellita, de verdad que me hace acordar a juli, tiene algo de niño en su expresión. la charla va en cuatro idiomas, inglés, portugués, francés y español, sobre capoeira, vinos, búsquedas, bicicletas, buenos aires, novias, novios, viajes, tristezas, uvas, sueños, raíces, inviernos. reímos, sonreímos, mucho. le digo que tiene una energía especial, él dice que también yo, que tengo una energía "joven" dice entre risas, más joven de lo que soy. le cuento de mi teoría, que en realidad aparento la edad del promedio entre mi edad real y mi edad mental: 34 más 18 dividido dos, 26.
la hora se pasa, el bus se acerca, pagamos, en el camino de regreso al hostal,le digo que estoy muy feliz de haberlo conocido, él dice que el placer es suyo, nos damos un abrazo, claramente los franceses son más expresivos que los escandinavos. compartimos un cigarrillo mientras viene el bus, ahí está, te voy a visitar a toulouse, buen viaje, nos vemos. no me hace falta ir ver las estrellas en el otro pueblo, hay gente que es pura luz.

lunes, julio 05, 2010

twinkle twinkle little star

0

tras la noche en el hotel boutique, vicki se fue y yo me mudé a un hostel bien hostel: dormitorio con 12 camas. no me molestaba compartir habitación, tenía pensado seguir hacia el norte a la mañana siguiente. es extraño como uno puede estar solo en un lugar lleno de gente, no tenía interés en hablar con nadie.
puse el despertador a las 8, aunque me desperté tipo 6 y algo, traté de dormir un rato más, el sol entraba a pleno por la ventana, al final salí de la cama a las 7, me di un baño, me conecté al wifi, corregí algo para identity. tenía pensado ir al mercado para comprar frutas, al final obviamente no hice a tiempo, me tomé un tuk tuk que en vez de llevarme a la terminal de minibuses me llevó a la terminal norte, mucho mejor, terminé viajando en tuk tuk hasta non kiaw por 35000. el trayecto era bellísimo, aunque vine rebotando todo el viaje.
non kiaw está partido al medio por un río ancho y espeso, y rodeado por montañas verdes. es pequeñito y tranquilo, da la impresión de que a un lado del puente está la parte de los locales y del otro, la parte para los turistas, pero es todo más o menos lo mismo, y me gusta mucho.
en el viaje venía un chico precioso con los ojos levemente rasgados que me hacía acordar muchísimo a mi hermano juli, resultó ser francés de toulouse pero con padre laosiano, émile se llama, vino a laos un poco en busca de sus raíces, está viajando con un chico laosiano que conoció en luang prabang. nos alojamos todos en el mismo lugar. yo, después de la ducha obligatoria, hacía tanto calor que me metí en el cuarto, creo que quise escribir un poco pero me desmayé. no había dormido más de 3 horas la noche anterior.
resucité a las 6 o 7 de la tarde, caminé un poco, quería averiguar sobre los buses para irme de acá, tengo que planificar mi salida, el 9 se me vence la visa y seguramente tengo un día entero de viaje hasta la frontera china.
cené en un restaurante indio riquísimo, volví al hotel, emile y otros estaban tomando unas cervezas, me uní, todos se fueron a dormir excepto nosotros dos, tomamos otra birra, hablamos mucho, me contó de su familia mitad francesa mitad laosiana, de que hasta ahora en su vida había sentido que estaba apoyado en el suelo únicamente con un pie y que había venido a buscar la otra pata; que en vientiane fue a ver la que fue la casa de su padre, que debió emigrar antes de los 20 años, y que al verla fue como si le hubieran sacado un peso que cargaba sobre los hombros; que su padre no parecía estar feliz en francia pero tampoco había querido volver. hablamos de los sueños, él tiene un cuadernito donde los escribe, hablamos de los planes y de viajar solo.
no queda nadie despierto en el pueblo, excepto por un montón de estrellas flotando en la negrura.
vamos hasta el puente a verlas. escuchando los cascabeles de los búfalos de agua, los grillos, el susurro del río, vimos cuatro estrellas fugaces. volvemos con unas sonrisas infinitas.

domingo, julio 04, 2010

la búsqueda del tesoro

1

en vientiane reencontré alguna gente que había cruzado en el norte y en el sur, fui a buscar mi visa para china, comí papas fritas, y sin muchas vueltas, esa misma noche me tomé otro bus -incomodísimo- a luang prabang.
en luang prabang me esperaba vicki, una argentina que vive en laos hace un año, trabaja para un organismo internacional. nos habíamos encontrado antes en vientiane, tenemos una amiga en común que nos puso en contacto, y como era su cumpleaños, decidió ir a pasarlo en luang prabang y yo fui a hacerle compañía.
es gracioso como suceden las cosas, de pronto estoy en un hotel boutique topísimo, un mimo absolutamente inesperado, todo es precioso y sirven el mejor desayuno que comí en largo tiempo (aunque el de florence no estaba nada mal, debo admitir).
las mesas están en una terraza entre los árboles junto al río, la vista es lindísima, me dan café y jugo, frutas, omelete, tostadas, mermeladas, muesli, yogur. llevo la pc, hay wifi del hotel de al lado, perfecto. mientras vicki hace los recorridos turísticos, yo escribo, trabajo, me paso el día entero sentada ahí, mirando el río fluir.
fue interesante compartir estos días con ella, sabe mucho y de algún modo siento que es un espejo interesante para mirarme. es comunicadora también, y mi primera impresión fue que por su carrera había relegado muchos aspectos de su vida personal. aún creo que es así, pero sin embargo noté en ella estos días una claridad, una sensibilidad que antes no había percibido.
me sentí cerca de ella en muchas cosas, y quizás si diez años atrás me hubiera puesto como objetivo mi carrera, podría estar en un lugar similar. me reí pensando en mi trajecito beige y mis zapatos taco aguja esperando en alguna caja debajo de mi cama en buenos aires. los volveré a usar alguna vez? cuánto de eso es aún parte mía?
hablamos de política, de comunicación y desarraigo, le pregunté cómo se sentía con su migración constante, que en algún punto se parece a la mía, excepto que la mía es más repentina, errabunda y desocupada. ella dice que su lugar es argentina, en pocos días termina su contrato en laos y volverá. dice que una vez que uno se desarraiga ya no es lo mismo, no puede arraigarse del mismo modo, y que hay que volver con respeto, hacia el lugar y hacia uno mismo. estoy de acuerdo. ojalá encuentre lo que busca, ya aprendió que no es dinero, ni trabajo, ni desarrollo profesional. quizás un compañero, lazos, raíces.
pienso en qué estoy buscando, si es que estoy buscando algo, o sólo me estoy dejando llevar. estoy escapando de algo? debería estar buscando algo?
no lo sé. en mi mundo pequeño, ombliguístico y naif, creo que si algo busco es la felicidad, aunque seguramente no podría definirla. me acordé de una mujer que conocí en arequipa, en perú, en la oficina de turismo. estaba averiguando por mercados de pulgas, buscaba tesoros, antigüedades, cosas raras. yo le dije que no sabía que estaba buscando y ella me dijo que no hacía falta, que mi corazón me indicaría que era en cuanto lo viera. quizás tenga razón. quizás ya lo encontré.

viernes, julio 02, 2010

diarios de motocicleta

0

el día siguiente en la moto estuvo pasado por agua. al principio parábamos cuando se largaba muy fuerte, pero al final ya no había más tiempo y teníamos que volver. uno de los primeros stops lo hicimos en tatbeng, en un mercado.
me pedí un café lao, que es café de filtro negrísimo con leche condensada. tercipelo en la boca.
el café de la meseta de bolaven es de los mejores de mundo, dicen, yo no tengo idea pero este está riquísimo. seguimos adelante, volvemos a parar en una especie de negocio que es también en una casa, nos sentamos a escurrirnos un rato con la esperanza de que pare. afloja la lluvia, seguimos adelante, otra vez empieza a pegar fuerte y el tema es que manejando no se ve nada, paramos otra vez a almorzar. las chicas tienen una fijación con la sopa de fideos "noodle soup", comen eso como desayuno, almuerzo y cena, yo las acompaño esta vez, me acuerdo del kung fu panda y su papá, que tenía el secreto para hacer la mejor noodle soup.
otra vez nos ponemos en marcha, le damos duro hasta que llegamos a paksong, perdemos un rato largo buscando una asociación de productores de café que no encontramos, al final vamos a un lugar sobre la calle principal, nos fajan 5000 kips por café y no se parece en nada al que tomé a la mañana, una lástima. desistimos de ir a ver la catarata que hay por ahí, estamos empapadas, lo bueno de este café donde estamos es que hay una cocina donde nos podemos calentar y secarnos un poco.
a las 5 ya no hay esperanza de que pare de llover, así que nos ponemos en marcha, las chicas se compran unos ponchos para lluvia, yo tenía mi rompeviento aunque aún con él puesto se me había mojado hasta la ropa interior.
una vez que el camino comienza a descender también el frío comienza a ceder, arriba del plató son 1200 mts sobre el nivel del mar y se hacen sentir. con el calorcito llega la oscuridad también, la luz trasera de mi moto no funciona.
tengo pensado tomar un bus a las 20.30 a vientiane, y para eso tengo que ir a lo florence a buscar mi mochila. llego a la casa de memoria, aunque me costó un poco encontrarla de noche y bajo la lluvia, flor me estaba esperando, tomamos un té mientras me ponía ropa seca y armaba la mochila, salimos juntas con ambas motos a devolver la mía y a tomar el bus.
las compañeras de travesía me esperaban en el lugar del alquiler, nos dijimos adiós que te vaya bonito, flor y yo en la misma moto vamos a la terminal que es super cerca, son 8.25.
pregunto en la ventanilla, me dicen que el bus está lleno, que no hay más lugar, esto ya lo escuché, me acerco al bus, hay un tipo con una planilla, le pregunto si hay lugar para uno más, me dice que espere, habla con otro, le dice farang no sé qué, yo levanto la mano diciendo "sí, aquí farang", al final dicen sí, me subo en la cabina del chofer, flor me saluda por el parabrisas, al final me dicen que hay una cama libre en el bus (es un bus cama, o sea que no hay asientos sino camas en todo el bus), perfecto, cada día me convenzo más de que cuando las cosas tienen que suceder, suceden.

jueves, julio 01, 2010

en el momento exacto en el lugar justo

0

a la mañana florence me llevó al centro. yo preparé algunas cosas, cepillo de dientes, muda de ropa, rompeviento, quizá encuentre un modo de ir al plató y quedarme ahí. quizás aparece alguien, o un tuk tuk, o me permiten alquilar una moto sin el pasaporte, o sucede algún milagro.
8 am estoy sentada en el internet del centro, donde también alquilan motos, tras un bonito desayuno frutal con florence. me vuelven a decir que no, me siento en una pc, nadie respondió en couchsurfing. me voy resignando a buscar un bus cuando entran al ciber laura y marie, una holandesa que me aturdía en vang vieng y una alemana que conocí junto a ella en vientiane, más bajo perfil. resulta que las dos van a alquilar una moto para ir al plató, exactamente lo mismo que yo quería hacer, les digo casi sin pensarlo que alquilen dos, yo pago por la otra pero que no tengo el pasaporte, bla. en minutos estamos las tres motorizadas con rumbo a tat lo, unas cataratas que están en el plató.
el camino es bellísimo, verdísimo, suavemente ondulado. a los lados de la ruta, plantas de café, de banana, de maíz, casa de paja, madera y bambú y una infinidad de sonrisas.
sabaidee nos gritan agitando las manos, los pies descalzos, los mocos colgando, las sonrisas amplísimas, gallinas, chanchos, perros, las casas flotando sobre pilotes finos y debajo, hamacas, leña, motos y, detalle bizarro, antenas satelitales. los laosianos tienen fama de vagos, o al menos de extremadamente tranquilos, ayer leí un poco sobre su historia, apretada entre china, francia, vietnam, estados unidos y tailandia, recién declararon la independencia en 1975 y desde entonces es comunista aunque parece depender por completo de la ayuda internacional. son pocos, menos de 6 millones, con menos del 17% del área cultivable utilizada (4% del país, el 80% del cual es arroz) y con un índice de alfabetización del 66%, no suena muy comunista que digamos. leí en algún lado que los vietnamitas cultivan el arroz, los camboyanos lo miran y los laosianos lo escuchan crecer. todo va más lento en laos, sin embargo, andando los caminos, se los ve marchar con los cestos en la espalda, cortando leña, lavando en el río y trabajando en el campo, aunque también tirados en las hamacas y tomando cerveza beerlao.
el sol pega duro en el viaje, paramos a comprar furtas, a sacar fotos, a almorzar. todos nos saludan con una alegría tan genuina y tan inocente que contagia. llegamos a tatlo, que es nuestro destino por hoy. buscamos alojamiento, nos metemos al río, hay unos nenes bañándose desnudos, uno le está lavando la cabeza a otro, se ríen, juegan, se tiran al agua. la catarata es amplia y ronroneante, la vemos desde el balcón de nuestro cuarto.
como a las 5 vamos a la otra a 10 km, el camino es casi todo en subida, estoy disfrutando por anticipado la vista al llegar. pasamos por unos pueblos, me olvidé la cámara de fotos, todo el mundo saluda.
llegamos, es apenas un chorro de agua colgando desde un risco, una pared de roca altísima, y estamos arriba de todo. al final del precipicio, el agua, el valle, el verde como una alfombra que se extiende hasta las montañas que dibujan el horizonte. es magnífico, hermosísimo, increíble. me siento tan pequeña ante tanta inmensidad, tan privilegiada de poder estar ahí admirándola, tan feliz. no preciso nada.
pienso en que ayer me quería matar por lo de la moto y el pasaporte, y como sin hacer nada, sin ningún esfuerzo, las cosas suceden. ponele destino, estar en el momento exacto en el lugar justo, ponele suerte, ponele fe, culo, casualidad. las cosas suceden por alguna razón, y aunque desconozca cual es en este caso, por lo pronto no la voy a cuestionar.

acá hay más fotos.