miércoles, julio 15, 2009

llueve


jaipur nos recibe de mala gana en una noche polvorienta y calurosa. dificil conseguir hotel, restaurant y algo de fresco.
lo unico que sobran son los rickshaws, que nos rodean como un enjambre a cada paso.
a la maniana nos cambiamos de hotel a otro igual de malo y desafiando el calor enfilamos hacia la ciudad rosada, la parte de la ciudad que aun se conserva rodeada por murallas.
adentro, casi lo mismo que afuera: vendedores que nos quieren vender cualquier cosa, vacas, rickshaws, puestos, mugre y calor. y de pronto se arremolinan las nubes sobre el rosa y se desata una tormenta magnifica, despareja y rabiosa que lava las calles, la gente, los animos. el calor y la basura se deslizan cuesta abajo por las calles.
la lluvia se detiene justo antes del atardecer.

1 aportes al desconcierto general.:

Ana | 29 julio, 2009 12:22

:) es tan lindo cuando la lluvia te sorprende... Lava, limpia, renueva... Es como borrar y empezar de nuevo. Buen viaje, desde acá, al alteo te leo...

*a.-