jueves, septiembre 11, 2008

la canilla del lavarropas vs. p


mi lavarropas se conecta a la red de agua como cualquier otro, excepto que entre su manguera y la canilla hubo que poner un par de conectores porque la rosca y el caño y no sé qué más.
y si bien cumple la función, hace tiempo que pierde, pero sólo cuando está abierta. así que hay un recipiente debajo para que gotee a piacere cuando la abro, y el resto del tiempo la cierro. lástima que a veces me olvido, y el recipiente se llena. y rebalsa. y cae el agua sobre mi bonito piso de pinotea.
muchas veces traté de ajustarla, pero carecía de la herramienta adecuada. hasta que el otro día en la oficina me prestaron una llave pico de loro y comenzó el combate.

el primer round fue corto, sólo para medir fuerzas. examiné el área de no muy fácil acceso, sopesé opciones, coqueteé con la llave.

el segundo round se puso más violento, corrió agua. desarmé las partes implicadas, olvidé las razones que justificaban la presencia de los conectores, probé con y sin ellos. cuando parecía que tenía la batalla casi ganada, forcé la llave y perdí tremendamente: rompí el pico de la canilla.

hoy fue el turno del tercer round. fui a comprar una canilla nueva, esta vez una especial para lavarropas. no me iba a dejar vencer tan fácil. saqué mi kit plomeril: teflón, llave inglesa y trapo de piso, despejé el área, cerré la llave de paso y me acerqué con cautela. fui prolija, justa, medida.
y creo que gané.

lo paradójico es que peleando contra una canilla, sólo gano si ella no pierde.*


*mi profundo agradecimiento a francisco por este descubrimiento.

1 aportes al desconcierto general.:

Juicy mandarine | 17 septiembre, 2008 16:31

Juáá´. Se trata de un problema solidario (?), ese de ganar sólo si el otro no pierde.