domingo, febrero 24, 2008

never ending story


piensen lo que quieran, pero juro que los objetos de mi casa se comportan de modos extraños.
mi inodoro, protagonista ya de varios posts, tiene esos tanques viejos con cadena, marca "ideal", que dista bastante de ser ídem, siendo de hecho un artefacto enorme y azul que no pega ni con cola en mi hermoso tualet. el ingenio nunca descansa y me las arreglé para "embutirlo" dentro de una linda estantería donde duermen las toallas y cubrirlo con una estética tapa.
o sea: no se ve, está oculto, está tapado.
sin embargo, cada tanto se empeña en recordar ruidosamente su existencia.
cada vez que la lanza o émbolo no cierra perfectamente el agujero de salida del agua, queda perdiendo, ergo, el tanque nunca termina de llenarse, ergo el agua nunca deja de correr. y eso qué implica?
destapar el tanque, recordar su fea existencia, desnudarlo, dejarlo a la vista.
la metáfora es clara: cuando el río suena es porque agua trae, que trasladado a contextos citadinos sería algo así como cuando el inodoro pierde agua, algo pasa.
cada vez que, con marcado sentido de supervivencia, dejo de hacerme cargo de alguna cosa, el agua empieza a chorrear.
paliativos, intentos desesperados, inventos ridículos y hasta seductoras visitas al ferretero para que revele mágicas soluciones fueron inútiles. quizá servían un tiempo, no lo voy a negar.
más de una vez recurrí a la percha salvadora (a modo de gancho para sostener el flotante) y al inefable balde, hasta que tomaba coraje para meter las manos ahí dentro y embocar las partes a ciegas. cambié repuestos, mejoré técnicas de intervención, agilicé procesos, introduje soluciones innovadoras: sin éxito.
el viernes no fue mi mejor día.
el sábado a la mañana, agua corriendo. intervengo. parece que quedó bien.
de pronto, ruido a agua, agua chorreando, agua a borbotones, el baño empapado, el piso también.
se rompió el flotante y no hay modo de emparcharlo.
llegó la hora de cambiar todo.

2 aportes al desconcierto general.:

Pituten | 26 febrero, 2008 12:32

el día que cambié el flotante completo de mi depósito me sentí la más grosa, estuve como dos horas. y como la paciencia no me caracteriza fue todo un triunfo.


dale pau que podes

Cla | 27 febrero, 2008 23:19

http://nosesisoyclara.blogspot.com/2007/09/ideas-de-ayer.html
No, no, noooooo P., para eso al pobre señor plomero le llevó tantos años aprender su oficio!